domingo, 5 de mayo de 2013

Amor imposible

Cuán triste la tristeza,
muda solitaria,
siempre enamorada,
de la dulce alegría,
mas, no es correspondida,
pues amarga la sensación,
de ser libre y estar atrapada,
en un pozo sin color,
y decir sin más,
te quiero sin palabras.

Romance eterno,
de dos opuestos,
grata tu sonrisa,
bella tus lágrimas,
de un bello amor,
que por siempre muerto,
¡Oh! Grato dolor.

Felicidades mamá

Quiero decirte,
que sin saber quiero,
quiero decirte,
que sé pero no puedo,
contar días,
sin tí no puedo,
contigo quiero,
quiero y no puedo,
puedo no quiero.

Más tiempo,
contigo quiero,
más días,
sin tí no puedo,
  no quiero,
quiero si quieres,
saber si puedes,
estar conmigo,
contigo si quieres,
¿quieres o puedes?
Puedes saber,
¿qué saber quieres?
ven conmigo,
conmigo quiero,
una madre puedo,
que quiero y deseo.

lunes, 1 de abril de 2013

Canción en el vacio


Como bella flor resaltas,
de entre odio y desesperación,
rebosas sentidos, agrado y ovación,
resultan pues te amo,
lo eres todo, te amo,
me completas, te amo,
solo tu puedes hacerme feliz,
siéntome bien,
hazme reir.
A: ¿Qué?
B: Nose bien
A: ¿Cómo?
B: ¿Quién sabe?
A: ¡Estamos solos tu y yo!
B: ¡¿Qué más da?!
A: ¿Precioso?
B: No
A: ¿Por qué?
B: Solo eres...
A: ¡¿Qué?!
B: Un sueño...
A: Oh... ¿Podemos los dos?
B: No, no lo siento.

Aroma cual sonido produce

Gran despertar de emociones,
enorme alegría,
sumatorio de emociones;
cual rey en trono,
cual pueblo a merced,
bailan sentimientos
  al son de su tez,
tez de esperanza,
pavor y querer,
lucha y huida,
salvación a correr.
Cuán sabia fluye
  entre mis venas,
¡Oh! sonrosadas azules,
que de entre mis dedos huis,
que de entre mis recuerdos surgis,
mas, yo repudio vuestro son,
mas, yo corto y corto,
sin saber,
sin querer,
sin poder,
pues sonido incita:
"vuelve a hacer".

Penumbra

De un corazón olvidado,
resurgen suspiros de soledad,
cuan grato sonido,
cuan grata flor.

Oh vástago señor,
solo hay dolor,
cuan grave espina,
sálvame amor.

A tí Lucía


Oh pequeña orador,
sabia cuan rodea,
digna de emoción.

No tientes la suerte,
de aquel pecador,
que sin sangre
 camina,
camina sin razón;
Mas solo te protege,
de bandalos de amor,
de caminantes del dolor,
de rápidas bestias,
que ansian tu pavor.

No llores más,
no rompas tu piel,
es semejante quien
 te protege,
no provoques por favor,
mas dolor en vuestro corazón.

sábado, 2 de marzo de 2013

Escrito en sangre (concurso mini-relato, 5º puesto)


Me hallo entre sábanas, sin saber el motivo de mi dolor, no son más que rasguños comparados con otros días, pero hoy no había motivos.

Siento otra punzada, la sangre latente fluye entre mis dedos, una sensación amarga se hunde en mi ser.
Noto que me falta aún más el aire.
En un instante, un crujido en mi pecho y una presión me producen una arcada acabada en sangre.
  ─ ¡Que alguien pare esto! ─

De nuevo aquel ser con el que me casé, me propina otra patada, esta vez en la cara, con la que siento un dolor tan grande y concentrado, que mi aullido lo incita a volver a la carga.
Intento levantarme, lo que resulta imposible pues al colocar el pie en el suelo, se abalanza contra mi cuerpo desvalijado de toda gana de vida, una bestia imparable sedienta de injusta lucha por su hombría, volviendo de nuevo a lanzar hacia mi costado sus manazas, de las que un día estuve enamorada.

Un corte limpio cruza mi rostro, rebanando mejillas, ojo, nariz, todo a su paso.
Me cuestiono si esta vez será más rápida que la anterior, ─pero al parecer decide seguir ─me digo ─ cuando de nuevo veo venir, de entre tanta sangre y dolor, el brazo aproximándose rápidamente.
No me da tiempo a reaccionar, en el momento en el que impacta sobre el lado derecho de la cara, musito clemencia, a lo que responde con un gruñido ebrio, y continua su heroica hazaña.

Mis gritos hace tiempo que cesaron, mis pulmones se pararon en una auténtica angustia de volver al día antes de mi boda concertada, mi corazón comenzó a ir cada vez más despacio, hasta que dejó de latir.

─Es el momento más feliz que tengo desde hace tiempo ─pienso ─, pero es justo en el momento en el que mi cuerpo ya inerte sufre tal dolor y una voz angelical resuena en lo más profundo, cuando me doy cuenta de que no ha acabado, y me hacen despertar.

─ ¿Es el cielo? ─me pregunto.

Abro los ojos y veo algo borroso que me dice que aguante, que todo va a salir bien, pero de repente, vuelve el dolor como un haz de fuego, cruzando mi cuerpo ya destrozado por la brutal lucha por la igualdad, haciéndome crujir en dolor, es tan grande el sufrimiento y la impotencia que me hacen desmayar.

Esto será por algo, algo habré hecho mal, hija de familia musulmana soy, casada con Pierre, un francés de familia rica, amigos de mi padre; seguro que me lo merezco, seguro que es porque no hice la comida a su gusto, o por haberle demostrado poco respeto, seguro que es porque esta mañana no le di el suficiente placer que se merecía como mi marido; me lo merezco, yo soy la culpable, él solo quiere que sea buena, él me quiere, él me ama, jamás me haría daño sin motivo.

No es bonito presentar en un concurso de mini relatos algo tan realista, pero la realidad no desaparece por ocultarla, solo se agranda coge fuerzas y estalla en una gran explosión de rabia hacia la humanidad y hacia los grandes cargos, pero sigue ahí, aunque puede haber solución, y es mostrándola, sin tabú.